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Las frases hechas sirven para repetirse, pero sin dudas muchas de ellas han sido nocivas para la industria vitivinícola y han dañado a la única verdad: el vino es para todos.

Muchos me dicen, cuando me escriben o cuando los encuentro: “Yo no sé nada de vinos”. Y esa frase trae consigo algo peor, pues generalmente sigue con la justificación: “Por eso no tomo”.

Otra frase que aparece por ahí es la siguiente: “El del vino es un mundo al que no pertenezco, hay que tener plata para estar ahí”. Y una tercera, por enumerar otra: “Es muy caro tomar vinos buenos”.

Intentaré en estos pocos párrafos explicar por qué razón todas estas frases, y por supuesto creencias y pensamientos, son absolutas falacias.

Mantener estos prejuicios no está bien. Para nada. Claro que hay grados de culpabilidad de diversos sectores que han hecho que lleguen a instalarse. Sin embargo, nada tienen que ver con la realidad de la cuestión.

El Ghetto del vino

Vamos a empezar con un ejemplo burdo, pero que sirve para explicar algunas cosas. Si yo les nombrara Punta del Este (por tomar un ejemplo) y ustedes nunca han ido, podrían pensar que se trata de un playa cara, llena de farándula y con gente muy top caminando en los paradores elegantes. Pero en realidad eso es una parte de Punta del Este, ya que el balneario más importante del Uruguay tiene también “gente común”, tomando sol, con cuerpos terrenales y comunes, trajes de baño simples y tomando mates.

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Lo que quiero decir, es que no debemos contentarnos con solo la parte de algo o de alguien que se nos quiere mostrar. El mundo del vino ha comunicado mucho más toda esa parte “glamorosa” durante años, pero estoy en condiciones de afirmar que eso no es todo el mundo del vino. Ni por asomo.

Para “pertenecer” al mundo del vino basta con comprar siempre una etiqueta diferente, con probar, con enamorarte de un vino como te pasa con un tema musical, con la danza o la pintura. Basta con visitar bodegas y conocer gente con quién puedas compartir esos momentos.

Los buenos vinos son caros

Siempre es bueno volver a discutir esta afirmación. Es un comentario que sigue apareciendo, y nada mejor que hacer un simple ejercicio para rebatirla.

Cuando puedas, con tus amigos o familia, comprá Malbecs de diferentes rangos de precios y hacelos degustar a ciegas (tapando las etiquetas y sin decir que están tomando). Lindas sorpresas se van a llevar. Seguro que a muchos no les gusta el vino más caro.

No siempre los vinos más ricos para vos, serán los más caros. Es más: el porcentaje de que se cumpla esa afirmación es bastante bajo. Así que, enorme falacia.

Para qué saber

Sin lugar a dudas, la afirmación más desconectada con la realidad es la de quien dice “no se nada de vinos”.

¿Qué necesidad de incorporar la razón a una bebida que genera emoción? Aburridísimo.

Ejemplo: si te dedicas a la realización cinematográfica, cuando ves una película o una serie, estarás con el ojo en temas técnicos en los que los demás no estamos, ni queremos estar. La peli o nos gusta o no. La disfrutamos o no. Y con eso basta.

En el vino la cosa es más o menos igual. Claro que hay concursos, degustaciones técnicas, eventos especializados. Pero para la mayoría, el vino se reduce a un momento para ser disfrutado. O nos gusta o no. Y no hay más vueltas.