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Los precios de los vinos en las bodegas muchas veces superan los de varios puntos de ventas en el país. Una lógica que pierde sentido.

Resulta tedioso, repetitivo y te diría que hasta aburrido ya hablar de precios en este país. Pero la mirada, en estos pocos párrafos pretende apuntar a otro lado.

Para comenzar les voy a contar una anécdota: hace un mes, apenas terminado mi aislamiento producto de haber transitado el covid, un instalador de TV prepaga llegó a mi casa a hacer su trabajo y cuando vio la decoración me preguntó qué hacía, a qué me dedicaba. Vale la aclaración que el decorado es bastante monotemático: amo el vino.

Y allí, ese consumidor que está fuera de la burbuja esnobista que todo lo explica alrededor del vino, me hizo la siguiente pregunta: ¿Por qué el vino es más caro acá en Mendoza que en cualquier otro sitio del país?

Y les confieso la verdad: sentí vergüenza. Porque la respuesta que le tenía que dar sabía que de ningún modo iba a satisfacer ni a complacer el verdadero sentido de su pregunta.

Sacate el cassette

Hacer 200, 500, 1.500 o 3.000 kilómetros para que acá te digan que no pueden quebrar la lógica del distribuidor nacional, que es el que establece el precio del mercado y que no hay control sobre eso, es bastante decepcionante. Al final no tiene ningún sentido llegar hasta la bodega a comprar los vinos que en el super de Las Heras o de Palermo están con 30% menos del valor. No hablo de los mercados chinos, tema en el que no me quiero meter.

Probablemente está lógica sea válida desde lo comercial y sumamente entendible en los parámetros que establece el mercado. Pero no deja de ser una piedra en el zapato, otra más para los que queremos que aquí se respire el espíritu de una  “ciudad del vino”.

Sin embargo, veo el esfuerzo que están haciendo varios emprendedores locales para darles a los visitantes algo diferente: la llegada de lugares temáticos donde podes acceder a vinos inalcanzables desde lo económico, con el formato de vino por copa, máquinas importadas y gran gastronomía que acompaña a precios razonables.

Es solo una cuestión de actitud

Me cuesta entender cómo los vinos que vas a vender en la bodega te van a modificar la cuenta final de todo lo que vendes en otro lado. ¿Qué tanto vas a vender acá? ¿Te baja de categoría el producto?

Una que te dicen: “Si vas a la fábrica de Porsche no te sale más barato”. El tema es que no sos Porsche. Sos vino argentino, competís con miles de etiquetas a nivel mundial y, a pesar de que sabemos del prestigio mundial que ha ganado nuestro vino; lo cierto es que contra los otros es una batalla campal, y en la mayoría de los casos falta recorrido por hacer.

La verdad es que te desencanta bastante llegar a muchas bodegas a buscar tu vino favorito y encontrarlo más caro que en el súper de la esquina de tu casa. Y si no te desencanta por lo menos te desorienta.

La cuestión es que a aquel instalador no le pude dar una respuesta que lo complaciera. En realidad, con la cantidad de especialistas que hablo y las bodegas que recorro, la verdad es que yo no encuentro una respuesta a tamaña incongruencia.