Las bodegas y la cultura que envuelve al vino, han sido el motor de impulso del arte en Mendoza. La mayoría de las bodegas abiertas al turismo tienen exposiciones de pinturas y esculturas. Y, merece una mención especial, la apuesta de Melisa Millán en Los Toneles donde acaba de inaugurar una galería que aspira a transformarse en un museo de arte contemporáneo.

La Casona es el nombre de la nueva galería de arte, en el interior de bodega Los Toneles, ubicada en la lateral norte del Acceso Este, en el Gran Mendoza. El primer expositor es el talentoso Milo Lockett, artista plástico del Chaco que tiene su atelier en Palermo, Buenos Aires.

La historia detrás de esta aventura de crear un espacio permanente para el arte, lo relata en primera persona para Vinos y Buen Vivir, la curadora y gestora de la galería, Melisa Millán:

“La Casona busca ser un recinto para que, tanto artistas consagrados como emergentes, puedan exhibir y ofrecer su obra. Visitantes locales como extranjeros podrán acceder a los trabajos de múltiples artistas”, explica.

Melisa contempla la muestra.

Bodega Los Toneles es patrimonio cultural de la provincia de Mendoza. Su arquitectura de estilo italiano se caracteriza por sus molduras, mármoles, arañas de cristal, pisos y vitraux originales de 1920, los cuales terminan de completar la belleza, el encanto y la historia que posee este espacio. Sus variadas salas permiten curar las muestras con mucha versatilidad, ya que hay áreas de diferentes tamaños y todas se encuentran muy bien iluminadas.

 ¿Cuándo surgió la idea de crear un galería de arte?

De una necesidad e inquietud personal. Soy diseñadora y artista plástica, aunque me he dedicado a la hospitalidad de la bodega desde que me recibí. Hace un año atrás, decidí llevar mi carrera artística de manera profesional (lo venía haciendo como un hobby) preparé una muestra de 14 obras llamada “The Andes”, que se terminó exponiendo en un restaurante. Quise hacerla en alguna galería o espacio de arte pero, en el 90% de los lugares que contacté, las convocatorias estaban cerradas y no daban lugar a los artistas emergentes.

Melisa junto al talentoso Milo Lockett.

¿La Casona funcionará solo para el arte?

Sí, la bodega ya posee espacios exclusivos para restaurante, para visitor center y para eventos, lo cual permite que cada uno tenga su propia marca, identidad y propuesta. Me gusta cuando las propuestas son fáciles de leer, de elegir e intuitivas para reservar.

En el evento de inauguración junto a su marido, el enólogo Marcos Fernández.

¿Cómo es el espacio donde se exponen las obras?

La casona ha tenido varias remodelaciones. El 100% de sus muros eran de adobe, por lo cual, se les hicieron refuerzos estructurales de hormigón armado con columnas, vigas y mallas de acero. Se contrató a un yesista experto para volver a colocar los rosetones y molduras que se habían retirado. En el interior se le colocó cielorraso suspendido con placas de yeso y tela, cumpliendo la función de insonorizar el hall central. Aprovechando, el desnivel de techo se colocaron luces dirigidas, sistema de sonido y calefacción central.

En el corazón de la vivienda y pasillos, se mantuvo el piso original calcáreo. Y,  en las salas pequeñas aledañas, se quitó toda la madera original de pinotea para seleccionar las duelas sanas y restaurar otras. Luego, se volvieron a colocar, se pulieron y plastificaron.

La Casona ha sido declarada patrimonio cultural de la provincia de Mendoza.

¿Existe la posibilidad de integrar la galería al circuito de museos?

Estoy trabajando en ello.  La estamos inscribiendo para que sea una legítima galería de arte, luego de esa inscripción y aprobación podremos sumar actividades artísticas que se dan a nivel mundial y poder replicarlo en Mendoza.

¿Qué tipo de arte contendrá?

Me gustaría dar igual lugar a los artistas emergentes como consagrados. Y, sobre todo, que haya diversidad, muchos estilos en un mismo espacio, para que haya mucho para recorrer, contemplar y comprar.

Esperamos tener visitantes locales y extranjeros. Me encanta que así sea, que toda bodega de Mendoza pueda ser reconocida por el matrimonio que se da entre arte y vino. Creo que ocurre porque las bodegas tienen mucha llegada y salida internacional, quienes nos visitan quieren conocer nuestra cultura e identidad. 

Melisa junto a autoridades provinciales y el artista.

¿Por qué elegiste a Milo Lockett para la apertura?

Porque siempre lo admiré y es el tipo de arte por el cual me inclino. En noviembre pasé por su local, le compré un cuadrito para regalar y él estaba ahí, pintando, abierto al público. Lo conocí personalmente, lo saludé y le comenté de lo que estaba construyendo, y automáticamente me dio el sí. Todo fluyó, no hubo piedras en el camino. Es una persona muy práctica, transparente y solidaria.

¿Qué otros artistas expondrán?

Estoy armando para junio una muestra de un artista cordobés, que pinta y hace esculturas, es el hermano de nuestro importador de vinos en Suiza. En paralelo, estamos habilitando cuatro salas con obras de artistas mendocinos, como Renata Wurschmidt. Hay artistas emergentes que son muy talentosos y no tienen llegada. Prefiero darle lugar a ellos.

Te formaste en una empresa familiar, que proviene del rubro del retail. ¿Cómo es desarrollar un área de turismo y, al mismo tiempo, trabajar con tu papá y tus hermanas?

Me gustó mucho esa etapa de mi vida. Apenas me recibí, con 22 años, comencé en la bodega como responsable de hospitalidad, ya que le quería dar una impronta patrimonial y cultural. Éramos una guia de turismo, un encargado de vinoteca y yo. Hoy somos 35 personas, solamente, en hospitalidad. Me tocó gestar ese espacio desde cero, la obra y la remodelación la llevé adelante gracias a mis conocimientos y estudios. Poco a poco, le fuimos buscando la forma para crear el restaurante y los salones de eventos. Todo dirigido por mi padre, a quien considero muy visionario, admiro su capacidad de diversificarse y delegar. Toda idea fue merito de él, yo solo seguí sus pasos.

Y en cuanto a trabajar con la familia, como toda empresa familiar tiene sus cosas a favor y en contra. Pero el balance siempre es positivo. Tengo mucha libertad.

¿Cuáles son tus sueños y proyectos ligados a este espacio y los Toneles?

Mi sueño es que Mendoza crezca y podamos estar a la altura de las otras capitales del vino como Napa Valley, en California. Tenemos todo para hacerlo, y las bodegas principalmente le ponen mucha garra al crecimiento. Como novedad, en el restaurante hemos lanzado una nueva carta ligada exclusivamente a las carnes, queremos convertirnos el mejor restaurante de carnes maduradas de Argentina, hay mucho para crecer, construir y pulir, tenemos mucho trabajo por delante.

El artista: Milo Lockett

Tiene 51 años, es un pintor autodidacta que, además, se caracteriza por sus acciones de filantropía. Es muy activo en la sociedad porteña, participa de eventos que ayudan a niños y tiene su propio espacio de arte en Palermo, donde recibe a transeúntes curiosos. Su estilo es, sin duda, vivaz y lúdico. Experimenta con formas y colores extravagantes, creando mundos donde coexisten personas y animales. Milo inventa su mundo, sus formas y sus personajes. Esto ha atraído a un público muy amplio, lo cual lo convierte hoy en uno de los artistas referentes de la escena argentina contemporánea.

Datos de la galería

La exposición al público general se mantendrá durante tres meses: marzo, abril y mayo. Luego, continuará abierta, recibiendo artistas todo el año.

El costo de la visita guiada integral es de $300 e incluye, además del tradicional paseo para conocer la historia de la bodega, una degustación de cuatro vinos de los mejores portfolios de vinos de Los Toneles.

La muestra de Milo estará a disposición del público de martes a sábado -en el rango horario de 11 a 21 hs. y los días domingos de 11 a 13 horas. La duración de la visita es de una hora.