Cuando comenzamos el día, muchas veces no prestamos demasiada atención a lo que comemos o simplemente a veces lo saltamos. Hay que sacar algunos mitos que se creen sobre esta comida. Una mirada diferente.

Siempre se le ha prestado o nos han dicho que miremos con atención cómo comenzamos el día. Donde es muy importante ingerir algún tipo de alimento antes de comenzar la jornada. Una porción de lácteos, algún hidrato o jugos de frutas. Pero que tal es si esto no es tan así.

Lo cierto es que el desayuno no es la comida más importante del día (más si está cargada de azúcares y grasas insanas) ni tampoco es esencial que lo consumamos cada mañana.

Uno de los estudios que verifica este enunciado y que además revela que no incide en las dietas para perder peso lo publicó hace unos años la revista especializada BMJ, donde se establece a grandes rasgos que las personas que desayunan consumen más de 260 calorías más de las que no lo hacen.

Ciertamente, lo importante es no cargar de efectos negativos a ninguna de las comidas de nuestro día. Ni demonizar a los hidratos de carbono. Se trata de una ingesta más y lo más importante es que esté integrada por ingredientes saludables.

Según lo que establece Monique Tello, en el blog de salud de la Universidad de Harvard, “ una taza de cereal, un bagel, una tostada o un pan no son diferentes a un postre. Los carbohidratos y azúcares procesados ​​hacen que aumenten los niveles de azúcar e insulina en sangre. La insulina introduce fácilmente todo ese azúcar en las células grasas, donde se convierte en energía almacenada, también conocida como grasa corporal”.

El desayuno ideal

Entonces aparece la gran pregunta: ¿Qué debemos comer en el desayuno para tener una vida más saludable? Según esta especialista, lo importante es el equilibrio y que esta comida esté integrada por “por frutas y verduras, granos enteros (sin procesar) y proteínas y grasas saludables”.

Para ser más concretos podemos pensar en un conjunto de frutas congeladas combinadas con un puñado de frutos secos y yogur natural, que tiene menos cantidad de azúcar en su composición. «La fruta constituye la mayor parte de esta comida. Hay fibra en ella y azúcares vegetales en su forma natural, además de la grasa saludable de los frutos secos y las proteínas del yogur», explica la especialista.

Según la mirada científica, el consumo de frutos secos, como pueden ser nueces o almendras, ayudan a combatir el sobrepeso, incluso con la cantidad de calorías que presentan. Son fuente de fibra importante al igual que los granos complejos que demoran al metabolismo y evitan en el futuro enfermedades cardiovasculares.