Vuelve el ciclo Bodegas Abiertas en Mendoza. Organizado por la entidad empresaria Bodegas de Argentina, busca promover el enoturismo y que el público se acerque a los espacios del vino y participe de degustaciones de nuevos productos.

Roxana Badaloni

La invitación es para todos los sábados de junio y la propuesta abarca 150 circuitos, en los principales oasis productivos, excepto el sur mendocino. La entrada cuesta $250 pesos por persona e incluye la visita y degustación a dos bodegas, siempre en un mismo día y en una zona cercana. Las reservas y compra de tickets solo pueden hacerse a través de la página www.bodegasabiertas.com.ar.

El  encuentro anual de Bodegas Abiertas es un programa especialmente diseñado para que los visitantes puedan conocer la propuesta actualizada de cada bodega. Participan más de 40 bodegas de Capital, Guaymallén, Maipú, Luján de Cuyo, San Martín, Tunuyán y Tupungato, que representan el 30% de las bodegas con servicios turísticos de Mendoza.

En la edición 2019, el ciclo tendrá una misión solidaria pensada en mejorar las condiciones de vida de las comunidades agrícolas donde están afincadas. “Lo recaudado irá a la ONG Proyecto de Luz, que viene trabajando con las comunidades cercanas a las bodegas (en un desarrollo comunitario producen el vino Juan de Luz)”, dijo Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina.

Esta es el octava edición de Bodegas Abiertas. El año pasado, participaron cerca de mil personas por este ciclo. “Desde su inicio, se realizó en junio porque era un mes de baja de visitantes. Sin embargo, este año, no es así. Muchas bodegas tienen altas reservas para junio, por lo que agradecemos que cedan su espacio para continuar con esta propuesta pensada en el público mendocino”, explicó Gonzalo Merino, coordinador de Enoturismo de Bodegas de Argentina.

Una vez más se aplicará el programa Wine in Moderation para promover el consumo responsable del vino. En este caso, al momento de comprar la entrada, se sugiere la figura del conductor designado que será identificado en el ingreso a la bodega y no tomará vino para no poner en riesgo a sus acompañantes. A la salida, esta persona recibirá un obsequio de la bodega. “Puede ser un vino para que lo deguste en su casa o algún accesorio, como una copa o un sacacorchos”, explicó Merino.