En los últimos años, el crecimiento en este mercado ha sido exponencial. Los datos así lo reflejan y no dejan de ser alentadores para una industria tan destacada como la vitivinicultura.

El número no deja de llamar la atención. Solamente 10 países exportan vinos a China y Argentina ocupa el sexto lugar. Pero incluso, lo más llamativo es que mientras otros exportadores han comenzado a bajar, en el 2020 la Argentina exportó algo así como 20 millones de euros, un un 2% más que en 2019.

El 2020 fue un año marcado por la pandemia del coronavirus y las medidas de confinamiento y allí el vino argentino logró aumentar sus exportaciones a China. Mientras los chinos destacan que el vino argentino es el que mejor se adapta a sus gustos, las bodegas argentinas se esfuerzan por conquistar al mercado más codiciado de Asia.

Sin dudas es un gran desafío para la industria del vino en la Argentina, sobre todo por el desconocimiento que hay sobre dicho mercado. Pero ya con algunos kilómetros recorridos, se puede tener en cuenta algunas cuestiones que vale la pena recordar sobre este gigante asiático.

Por un lado, es importante tener en cuenta la enorme geografía del lugar. A lo largo y a lo ancho del país, las costumbres a la hora de consumir vinos son bien dispares. Por lo cual el factor clave que hay que comprender es su diversidad. 

Son diferentes los gustos y preferencias. Por ejemplo, en el centro oeste de China, la comida es más picante y en la región sur, los platos inspirados en el mar predominan. Por lo cual, es cierto que hay preferencia por el vino tinto, pero van ganando lugar los blancos y los rosados. 

Un dato relevante, también, es que históricamente es un país con tradición en el consumo de alcohol. Sobre todo en las reuniones sociales y funcionan como anillo al dedo para los chinos como regalos empresariales. Ya es un asunto conocido la inversión en vinos que hacen las empresas para obsequios para sus empleados o como regalos para otras empresas, sobre todo para marcar status. 

Otro aspecto es el significado del color rojo en este país, que está asociado a la buena fortuna y la vitalidad; y el vino tinto argentino representa de gran manera este símbolo. 

Y para concluir, es una tendencia en China que los consumidores se están interiorizando cada vez más en lo que significa el consumo moderado de vino, considerándolo un alimento saludable dentro de su dieta habitual.

Por lo cual parece ya una realidad, que los consumidores del país más poblado del mundo están cada vez más interesados por el vino argentino, no sólo por las marcas o el origen, sino también exigiendo calidad a la hora de la compra. Sin dudas es un mercado con enorme potencial y será la industria que debe comenzar a prepararse para estar a la altura de la situación.