“Sobre tesoros, bestias y enemigos” es el nombre bajo el cual los artistas Juan Castillo y Federico Arcidiácono presentaron sus obras en el espacio enogastronómico El Enemigo-Casa Vigil.

Fotos: Marcelo Carubín / VyBV.

Cada nueva estación implica que los cambios del sol vayan transformando el paisaje de una de las zonas más bellas de Maipú como es el encantador paraje de Chachingo; lugar en donde se encuentra «El Enemigo- Casa Vigil”, del reconocido enólogo Alejandro Vigil.

Así, esta primavera sirvió de marco para presentar una nueva muestra de arte –esta vez bajo una dupla-, de los reconocidos artistas, Juan Castillo y Federico Arcidiácono. “Sobre tesoros, bestias y enemigos” es el nombre con el cual ambos mendocinos, empleando sus habilidades en la pintura (Castillo) como en la escultura (Arcidiácono), deslumbraron con numerosas obras presentadas durante la presentación realizada una vez caído el sol, en la “República de Chachingo”.

El realismo mágico de Castillo

Juan Castillo es de esos jóvenes artistas que genera a través de sus obras, la posibilidad de reconocerlo de inmediato.

Juan Castillo.

Buscando el realismo mágico como categoría estética, fiel a su estilo, Castillo presentó su nueva muestra en El Enemigo en donde animales exóticos resultados de metamorfosis, despertaron el interés de los invitados. “Arte fantástico” es la manera en que define lo que sabe hacer como pocos, es decir, una particular y perfecta metamorfosis de figuras en dónde animales y cuerpos humanos, se fusionan dando origen a llamativos personajes.

“Hay dibujos, obras digitales, pinturas, varias técnicas cuya temática principal es el animal. Vengo trabajando con el antropomorfismo que es esta creación entre humano y animal, y ahora empecé a jugar directamente con animales. En realidad la idea de las obras es recrear animales extintos con partes de otros, como una especie de bestiario medieval, creando animales a partir de relatos.

«También está todo lo vinculado a lo mitológico, que es algo que trabajo hace mucho tiempo, con recreaciones o versiones de obras egipcias, jugando con la iconografía. Mezclando las imágenes para generar cosas nuevas”, expresó Juan Castillo sobre su trabajo.

El árbol, protagonista en la escultura de Arcidiácono

Si hay alguien de quien puede decirse ser un férreo defensor del árbol es el escultor Federico Arcidiácono.

Federico Arcidiácono.

Hijo del reconocido artista Cayetano Arcidiácono,  el arte de tallar la madera corre por sus venas tal como la savia lo hace a los ejemplares que emplea para vehiculizar su obra; esculturas que más allá de la belleza, buscan transmitir mensajes de índole social y cultural.

De espíritu inquieto, este artista también invitado por Vigil a enmarcar la primavera en Chachingo presentó una serie en donde animales, figuras humanas, pequeñas piezas de adobe y objetos cotidianos se conjugaron dentro de un sistema en donde el factor en común fue la presencia de la madera.“Es importante encontrar lugares y personas como las que están en El Enemigo que ayudan a generar la gestión de proyectos y movidas culturales”, comenta Arcidiácono.

“Personalmente hace años que no expongo en galerías ni museos sino que hago mi trabajo cultural de manera diferente, yendo a los departamentos a tallar, ya que comprendo que la cultura es algo mucho más amplio que un lugar privado ( más allá que estoy fascinado con este lugar y me parece muy importante). Los artistas también debemos ir a los lugares públicos para evitar ese ‘resentimiento’ que muchos de ellos sienten cuando antes de morirse, creen que la sociedad no entendió nada de su arte, pero tampoco va a hacerlo si solo vamos a lugares privados”.

Así, para aquellos amantes del buen arte Made in Mendoza, la exposición colectiva “Sobre tesoros, bestias y enemigospodrá disfrutarse a lo largo de toda esta primavera en “El Enemigo” y por qué no, junto a una exquisita copa de muy buen vino, fruto de las huestes de su artífice, Alejandro Vigil.

Silvina Monteleone y Natalia Arcidiácono.

Vinos y Buen Vivir te invita a recorrer parte de la vernissage que reunió a los artistas Juan Castillo y Federico Arcidiácono.