Bodegas Bianchi continúa trabajando su propuesta de valor bajo este concepto que incluye rediseños de marcas tradicionales del vino argentino como el lanzamiento de nuevos productos.

En los últimos meses la bodega dio inicio a un proceso que incluye el lanzamiento de nuevos vinos y el rediseño de algunas de sus etiquetas más conocidas, como la de Don Valentín Lacrado, un vino que es parte del patrimonio argentino. Así la bodega, que es sinónimo de tradición y permanencia, apunta a seguir estando cerca de sus consumidores, ofreciendo productos de valor en todos los segmentos de precios, renovando su propuesta estética pero sin perder la identidad que la une a sus fieles seguidores desde hace más de 9 décadas.

Sergio Pomar, enólogo de Bodegas Bianchi.

“Nuestra filosofía de trabajo ubica en el centro al consumidor. El vino ha tendido, en los últimos años, a constituirse en un objeto, alejándose de la experiencia del consumidor. El vino no es sólo para conocedores o para coleccionar. Desde nuestra bodega sostenemos que se debe recuperar también lo simple, lo directo, rescatando el placer de beberlo y el disfrute, para diferentes ocasiones de consumo y para distintos consumidores.”analiza Rafael Calderón, Gerente General de Bodegas Bianchi y agrega: “Por eso, a través de nuestro portfolio, Bodegas Bianchi expresa esta democratización del vino, representada en la variedad de nuestra oferta, nuestro lenguaje, nuestra historia y nuestro origen”.
Hoy Bodegas Bianchi -desde una de sus marcas, Don Valentin Lacrado, cuyo principal valor es la permanencia– quiere compartir la nueva etiqueta del “Don Valentín Lacrado clásico”, un vino que nació en la década del 60 y continúa creciendo año tras año. Se trata de un blend, un sabor único, fundamentalmente un vino para todos los días, un vino con historia, que nos trae recuerdos positivos “el que tomaba mi abuelo, mi padre, etc…”.

Adrián Cura, gerente de Marketing de la bodega.

Al mismo tiempo, la marca también presenta los varietales de Don Valentín Lacrado, su Malbec, su Cabernet Sauvignon y su Torrontés -uvas emblemáticas argentinas- en una elegante botella cónica baja.
“A estos cambios, se suma la incorporación de la frase “Patrimonio Argentino” que hace referencia a las raíces locales y la herencia familiar de esta bodega –que con 90 años de trayectoria- representa la pertenencia, la cultura y el trabajo argentino”-afirma Adrián Cura, Gerente de Marketing de la bodega.
La histórica marca,  que forma parte de la mesa de los argentinos, se presenta renovada para seguir acompañando a sus fieles y nuevos seguidores. Así, con el consumidor como eje y centro de su trabajo la bodega actualiza los códigos estéticos del gran clásico argentino sin perder su identidad.
“Don Valentín Lacrado se presenta con su estética original, única,  que mantiene el espíritu de la marca y expresa las cualidades que han hecho que este vino sea un clásico que se transmite de generación en generación”destaca Adrián Cura.
La línea Don Valentín Lacrado, en sus variedades tinto y blanco están disponibles en el mercado a un precio de $165. Los jóvenes varietales se comercializan a $195.- en uno de los segmentos de precios más dinámicos de la industria vitivinícola.

Esta renovación se inscribe en un proceso más amplio que comprende la presentación de la nueva imagen de la bodega, representada en identidad corporativa más actual. Esta nueva comunicación incluye en su logo la histórica cava familiar de la bodega en San Rafael y la fecha de fundación, destacando los 90 años de historia de esta familia del vino.

De esta manera, al renovar su propuesta, una de las bodegas familiares que mejor representa el patrimonio vitivinícola nacional, continúa marcando el camino de la innovación y la contemporaneidad en el mundo del vino.