El cantante de Vanthra y Catupecu Machu, grupos de referencias del rock argentino habla de su relación con el vino. Pronto al lanzamiento de la nueva añada de su vino y con grandes perspectivas habló con Vinos y Buen Vivir.

El mundo del vino se ha vuelto un lugar artístico. Y eso lo ha cargado de valor y significado a cada uno de los ejemplares que día a día producen los hacedores en nuestro país. Son ciertas obras de arte que cada una con su identidad conforman la imagen de la Argentina y sus vinos.

Y sentarse hablar de vinos con un artista como Fernando Ruiz Díaz resulta muy gratificante, porque en ese sentir de la música, la mirada sobre la creación, la emoción, el esfuerzo y la energía son puntos centrales para entender lo que nos pasa hoy con los vinos en el país.

Ruiz Díaz pronto estará lanzando un nuevo vino luego del gran éxito que ha tenido con Vanthra, todos producidos junto al enólogo referente Marcelo Pelleriti, que además es su amigo.

Marcelo Pelleriti y Fernando Ruiz Díaz.

¿Cuándo empieza tu vínculo con el vino?

En realidad es muy parecido a lo que me pasó con la música. Yo nací en Santa Fe, y mis vacaciones eran allí. Mis amigos se iban a la costa y yo iba a Santa Fe. Y un día en la casa de un amigo de mi viejo, que se llamaba Horacio Ferreyra, estaban tocando unos folcloristas profesionales y flashee con la guitarra criolla y cómo cantaban y comenzó mi vínculo con la música. Y en ese mismo momento yo robaba los restos que quedaban en las botellas de vino, con soda. Siempre recuerdo de chico el Cavas de Weinert que tomaba mi viejo.

Pero ha tomar con conciencia, fue gracias a el padre de un amigo, en la época de la colimba, siempre sacaba vinos muy grosos (europeos, argentinos) y allí me empezó a interesar todo lo que implica hacer una botella de vino. 

Y luego conocer a Marcelo Pelleriti y la familia Richiardi he aprendido cada día, que es lo que más me gusta de la vida. Como decía Da Vinci: “El vino es la única obra de arte que se puede beber”.

¿Conocés de vino argentino?

Si… conocer es otra cosa. Conozco como el caso de la música, porque a los ocho años empecé a estudiar y solo. Mi vida es super empírica. Conozco mucho de música pero no soy super melómano. Tengo la suerte que con Catupecu empecé hace años y tuve la oportunidad de conocer muchos lugares y probar vinos y demás. Por ejemplo a mi me gusta probar mucho las cosas cuando están crudas, cuando están en proceso. Y en ese camino creo que los que más me gustan son los vinos argentinos y los franceses. 

En la época de oro del rock argentino, nuestro rock se ubicaba a la misma altura de lo que pasaba en Estados Unidos o Inglaterra. ¿Al vino le pasa lo mismo?

Hace algunos años, estábamos en una gira por Europa. La verdad que siempre nos trataban muy bien y tomábamos excelente vinos y en Madrid, una amiga argentina nos hizo llegar dos cajas de vinos argentinos. Como al tercer o cuarto show le dijimos que teníamos estos vinos y sacamos un Flecha de los Andes Corte. Y cuando lo probaron se quedaron flasheados. 

La Argentina tiene espíritu y está viva. En el vino tiene un futuro hermoso, con una identidad tremenda. Cuando presentamos Vanthra en Barcelona o París, pasaba eso. Es vino argentino con marcada identidad.

Quizá lo que sucede aquí en Argentina es que el mundo del vino sigue siendo conservador, sigue siendo para gente grande. Hay que evolucionar como evoluciona todo, y en el vino hay que hacerlo. Obviamente siempre hablando de obras de arte. Tiene que abrirse más a otros segmentos.

¿Qué paralelismo hay entre los blends y la música?

Tomaba vino varietales y me encantaban, pero cuando empecé a probar los cortes apareció la complejidad. Es como guitarra, bajo y batería… y la voz se la termina dando al intérprete que descorcha la botella, en un momento particular. Es mágico. Cuando bebes un vino se conectan distintas partes de nuestro ser y eso es difícil de describir.

¿Y con Vanthra que te pasó?

Fue tremendo. En la música nunca pensás hacer un hit, por lo menos yo. Eso baja de algún lado. Sí me puse algunas premisas. Siempre me gustó la complejidad, pero que eso mismo tuviera frescura, algo alegre. Con la base de Marcelo (Pelleriti), quería llevarlo a otro lugar. Es fantástico. Es un vino de Marce, pero no.

Tu hija te dice: “pa, me encanta este país”.. por Mendoza ¿Qué significa para vos?

Tuve la oportunidad de viajar por toda la Argentina, antes y durante Catupecu. Y siempre me impresionó porque cada provincia es un país. Es muy grande, es lejos, su lenguaje, sus costumbres. Y es hermosa y única.

Pero quizá tenga mis patrias: nací en Santa Fé, pero mi alma es porteña y los últimos largos años de mi vida, mis espíritus viven en los reinos de Córdoba y Mendoza. 

Vanthra

Malbec 45%, Cabernet Franc 30% y Syrah 25%. Valle de Uco, Mendoza.

“A mí me gustan muchos los blends, porque los siento bien complejos, expresan caracteres muy diferentes. Según Marce los vinos expresan mi personalidad, y yo creo que expresan su personalidad y la mía. Entiendo el corte en los vinos como la complejidad de instrumentos: viste cuando suena una guitarra, un bajo y una batería… y la voz, está ahí cuando se descorcha. Es decir, el vino cobra su voz a través de su intérprete… quien lo disfruta.”