Apenas comenzaron las restricciones, las bodegas de Mendoza adhirieron a la medida nacional de evitar aglomeración de público. Gran impacto en el enoturismo por la medida de cerrar fronteras, cancelar vuelos y prohibir el alojamiento en hoteles.

El turismo del vino, principal fuente de ingresos de la hotelería y alta gastronomía de Mendoza, quedará muy golpeado con la decisión de cerrar fronteras y limitar el ingreso de turistas del exterior y otras provincias con mayor circulación del Coronavirus.

Las  bodegas y operadores del enoturismo resolvieron cerrar hasta la primera semana de abril sus áreas de Turismo y restaurantes. La medida la tomaron el lunes 16 de marzo cuando apenas comenzaron las restricciones. Marzo y abril son los meses en los que mayores visitas se reciben por ser la plena época de cosecha y elaboración. Quedan prohibidas las recorridas por las bodegas, las degustaciones pero continúa la producción de vino.

Solo unas pocas empresas, habían decidido mantener sus restaurantes abiertos, como es el caso de Trapiche y Casa Vigil, sin embargo cambió la decisión con el correr de los días y el agravamiento de la crisis. “Desde el 17 de marzo tenemos todo cerrado. Hicimos tareas de stock y repartimos la mercadería perecedera con nuestros empleados», comentó Agustina Vela, del restaurante de Espacio Trapiche, quien junto al chef Lucas Bustos,  también han cerrado Foster Lorca, Casarena, Ruca Malen y Nieto Senetiner.

Bodega Trapiche

Casa Vigil adhirió «ante la pandemia del Covid-19 y en concordancia con las medidas adoptadas por los gobiernos nacional y provincial», informó en un comunicado, la empresa gastronómica del enológo Alejandro Vigil y a cargo de Federico Petit. «Permaneceremos cerrados hasta el 6 de abril, suspendemos todas las actividades gastronómicas y artísticas como las muestras de arte», detallaron los responsables del espacio de enoturismo en Chachingo, en Maipú.

Todas las bodegas que reciben turistas extranjeros comenzaron a recibir cancelaciones de reservas desde comienzo de marzo. “Cerramos para prevenir y acompañar las medidas tomadas. Si bien en la industria del vino implicará una recesión muy fuerte, queremos preservar la salud de la población y ser solidarios con los grupos en riesgo“, comentó Mariana Cerutti, responsable de Turismo de bodega Andeluna, en el Valle de Uco. En apenas una semana, esta bodega recibió  300 cancelaciones de turistas extranjeros que iban a almorzar, conocer la bodega y hasta bodas programadas desde hace un año. El 90% de sus clientes provienen de Brasil, Estados Unidos y Europa.

En la lista de las bodegas que cierran sus servicios turísticos están: Trivento,  Casa Vigil, Espacio Trapiche, Ruca Malen, Nieto Senetiner, Viña Cobos, Andeluna, Salentein, Lagarde, Monteviejo, Espacio Trapiche, Vistalba, Altavista, Las Perdices, Norton, Budeguer, Otaviano, Masi, Belasco de Baquedano, Domaine Bousquet, Kaikén, Roca, A16, Luigi Bosca, Catena Zapata, Corazón del Sol, Los Toneles, SuperUco, Caelum, Casarena, Diamandes, Atamisque, Foster Lorca, Opuntia, entre otras.  También dejan de circular el Bus vitivinícola y Cata turismo que por dos semanas no trasladarán pasajeros hacia los paisajes enoturísticos.

En Mendoza hay 146 bodegas dedicadas al turismo del vino, algunos incluyen alojamiento. Según el Observatorio del Enoturismo el 76% de las bodegas realizó hasta el año pasada inversiones de hasta 50 mil dólares cada una destinada a infraestructura para ofrecer mejores servicios al visitante. Los alojamientos van de 150 a 500 dólares la noche y el promedio de un almuerzo en bodega es de 60 dólares por comensal. Al año, las bodegas reciben 1,2 millones de visitantes. Los datos de 2019, indican que el 36% de los visitantes son extranjeros, el 49% de alguna parte de Argentina y el 15%, locales.

Hoteles cerrados por la pandemia

La Cámara de Turismo de Mendoza planteó la preocupación del sector en un comunicado.  “La cancelación de vuelos y la constante variación de la situación a nivel mundial, derivan en la baja de reservas ya confirmadas y suponen un escaso movimiento turístico durante los próximos meses”,  expresaron los hoteleros y gastronómicos. Y adelantaron que pedirán la intervención y apoyo del Gobierno nacional, provincial y municipal para “poder sostener las fuentes de trabajo de hoteles, restaurantes y agencias de viajes”.

 

El sector turístico denominado MICE (turismo de reuniones, convenciones, congresos) fue el que recibió el primer impacto: totalmente cancelado y con reprogramaciones a partir de septiembre. “Por el momento, todas las reservas internacionales entre mayo y junio han caído”, comentó Santiago Alsina, gerente general de Diplomatic Hotel.

La última medida del gobierno nacional ha sido la prohibición de recibir turistas nacionales en hoteles.

El Ministerio de Turismo y Deportes limitó el alojamiento en hoteles para argentinos, ya que estos establecimientos solo estarán habilitados para recibir a ciudadanos extranjeros no residentes en el país. La medida se extenderá al menos hasta el 31 de marzo próximo. Quienes ya se encuentren alojados en un hotel en situación de aislamiento obligatorio podrán permanecer hasta completar el período. Los que hayan realizado una reserva entre el 16 y 31 de marzo, podrán pedir el reitegro del dinero a la empresa.

Bodega Lagarde.

Mendoza no registra casos de coronavirus, al 17 de marzo. Aún así, el gobernador Rodolfo Suarez (UCR) adhirió a las medidas tomadas por la Nación. No habrá clases hasta el 31 de marzo, se restringirá el ingreso a los espacios de esparcimiento y se obligará a realizar la cuarentena a los viajeros de los países limítrofes y de zonas con mayor circulación del virus.