La tecnología Newine se afianza en Mendoza de la mano de la empresa local Wine Talk, con dispensers en bares, hoteles y restaurantes.

La moda del vino por copa suma adeptos en Argentina y, en especial en Mendoza, de la mano de nueva tecnología que permite el fraccionamiento y conservación de las botellas por más tiempo.

Después de haber trabajado en Italia, la emprendedora argentina Jésica Butman (licenciada en Turismo) y su prima Chantal Kleiman (economista), crearon la empresa familiar Newine, que produce y vende máquinas expendedoras de vino por copa.

Comenzaron hace ocho años, cuando existían trabas de importación y no se podían ingresar los equipos. Casi no existía la oferta de vino por copa porque los restaurantes no lo podían despachar y no tenían como conservarlo más allá de un par de días. “Le pedimos a un inventor argentino que desarrolle un prototipo de máquina expendedora de vinos similar a las que había en Europa y funcionó”, explica Butman.

 

“Con la máquina expendedora de vino, gana el cliente que puede probar distintas marcas y variedades a menor costo que si tuviera que comprar la botella; ganan las bodegas que promocionan sus vinos; y gana el lugar donde se expende porque ofrece una opción diferente de consumo”, enumera Butman.  Al vino le inyectan un gas inerte (argón) que permite mantenerlo 21 días bien conservado.  “Lo presurizamos, y a partir de ahí empezamos a servir el vino, le entra gas y sale el vino, hasta que se termina la botella. Además la refrigera, a distinta temperatura, para tintos y blancos”, explica la desarrolladora de la máquina.

Son dos modelos de máquinas: la expendedora de dos botellas para uso hogareño o promocional, y la más comercial, para ocho botellas.  A fines de enero, saldrá al mercado la máquina de cuatro picos. Los precios de las expendedoras van desde los 1500 a los 5000 dólares.

La fábrica Newine funciona en el barrio porteño de Boedo y las máquinas están instaladas en distintos bares,  bodegas, restaurantes y hoteles del país.

 Las expendedoras llegaron a la “tierra del buen vino”

 

En Mendoza, la tecnología Newine es utilizada por la empresa local WineTalk, de Sergio Morán, que tiene dispensers en hoteles, bares y vinerías, como: Hotel Intercontinental Mendoza, Hotel Diplomatic, Bar Bute Plaza, Bar Bute Palmares y Vineria Wine Up.

“Colocamos dispensers con o sin los vinos en comodato a través de un plan de negocio en hoteles, bares, restaurantes, casinos, etc. También alquilamos las máquinas para eventos y realizamos la venta de los dispenser, en caso de que el cliente lo requiera”, explica Morán.

Como un servicio accesorio, la máquina posee una tarjeta magnética de proximidad (similar al sistema contactless de tarjetas de crédito) para cargar los consumos y que los clientes puedan disponer de créditos para beber vino por copa. “Es ideal para hoteles que ofrecen una copa de gentileza a los turistas o para aquellos clientes que tienen ganas de beber vino y pueden, a cualquier hora, acercarse  a la máquina y servirse”, detalla el emprendedor local de WineTalk.