La empresaria gastronómica se refirió a la situación que atraviesa la gastronomía en la actualidad. Una crisis sin precedentes donde llegan acciones para quedarse.

La situación económica producto de la pandemia mundial es crítica. La gastronomía y la hoteleria en general no escapa a esta realidad, sino que además producto del confinamiento es uno de los segmentos más castigados.

Muchos empresarios han decidido cerrar sus puertas y algunos siguen tratando de sostener lo que tanto tiempo les ha llevado generar y crear.

En este contexto, Beatriz Barbera, empresaria referente gastronómica de Mendoza, Gerente de Francesco Ristorante y Vice Presidente de AEGHA (Asociación de Empresarios Gastronómicos, Hoteleros y Afines) se refirió a varias cuestiones vinculadas a esta crisis.

¿Cómo evaluás el panorama actual?

Está complicado por todas las normas que le han impuesto a la gastronomía y además hay grupos de riesgo que no asisten a los lugares, la actividad está en una gran crisis. Pero también los protocolos que nos han recomendado para desarrollar la actividad, al final son muchos más efectivos que muchas reuniones informales en casa de familia. Sin embargo, la gente tiene miedo de salir, y hasta que no superemos el pico, nos toca vivir esta situación y hay que atravesarlo.

¿No hay antecedentes de una situación similar?

No. Es peor que el 2001, peor que la Gripe A, es muy complicado. La realidad es que los locales están abiertos, pero están a pérdida, casi como si estuvieran cerrados, porque es imposible que se genere el punto de equilibrio en la cuentas. Pero, la actitud es estar positivos, que el personal siga en acción y vigente. 

De parte de la gastronomía han parecido alternativas durante la pandemia. ¿Qué visión tenés de esto? 

Nosotros tenemos varias marcas dentro del Espacio: Francesco, Jardines de Francesco, Gio Bar y el Mercatino (que ha tenido bastante actividad durante esta época) que vende productos delicatessen y vinos. Hemos comprado una moto y dos mozos aceptaron reconvertirse y comenzar con los repartos, obviamente con todos los seguros necesarios y correspondientes. La verdad que hemos reconvertido la planta de empleados y reasignado funciones para que puedan seguir cobrando la totalidad de su sueldo.

Junto al chef Christian Petersen en su visita al restaurante.

¿Es necesario una ley de emergencia para la gastronomía y la hoteleria?

Si porque la situación es crítica. Si bien se van a concretar algunos créditos del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, igualmente todos estamos muy endeudados y llevar adelante estos meses es difícil. El 2021 vamos a trabajar para pagar deudas. Por lo cual es necesario contar con tiempo y para eso necesitamos una ley que nos permita poder desarrollar la actividad para poder acomodar los números nuevamente, sin presión fiscal. 

Una referente de la gastronomía de Mendoza.

¿Y en materia gastronómica, la provincia cómo está?

Todos los locales que vemos cerrados es que se están achicando y porque no pueden pagar alquileres, servicios, empleados, proveedores. Es complicado, muchos van a cerrar, pero también muchos quieren seguir. Porque son pymes y quieren hacer el esfuerzo de mantener lo que han forzado durante estos años. Volver a poner todo en marcha, es muy complejo.