De la mano de nuevos formatos, el mercado interno obtuvo resultados positivos en comparación con el año pasado. Vinos para veganos, terminales de aeropuertos con winebars, nuevos envases y variedades originales, son apuestas de las bodegas para mantener el consumo.

En un año de caída estrepitosa del consumo en Argentina (estimado entre 6 y 10 puntos abajo), el vino obtiene números satisfactorios. Un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino analizó la evolución del vino en el mercado interno y de qué manera comienza a recuperar el terreno cedido en los últimos años. Aquí los resultados:

Mercado interno

Las ventas de vino en el mercado interno durante setiembre, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, crecieron un 8,2% con relación al mismo mes del año anterior (más de 784.000 hectolitros). Mientras que en el acumulado del año (enero/setiembre) el crecimiento fue del 3% contrastando con el mismo periodo del año pasado.

Otros envases

Si bien la preferencia por el vino en botella sigue creciendo (10,8% más despachos con respecto al año anterior), aparecen otros envases, como el vino en lata, que llegó, al parecer para quedarse, ya que ha tenido gran aceptación entre los consumidores y son cada vez más las bodegas (más de 10) que adoptan este envase.

En 2016, el Observatorio Vitivinícola Argentino publicó el informe “Diagnóstico integral del perfil de los consumidores argentinos de vinos” en el que según un estudio de la consultora Knack, el 41% de los compradores de vino afirmaba que lo compraría en envases alternativos si supieran que su contenido es de buena calidad. Además, el 25% probaría nuevos blends si los consiguieran en tamaños diferentes al de las botellas estándar.

Las bodegas que lo intentaron tuvieron respuesta positiva de parte de los consumidores. En Estados Unidos, durante 2018, el vino en lata incrementó sus números: 69% en facturación y 47% en litros con relación al año anterior.

 

Vinos para veganos, tapones sustentables y corchos de origen vegetal en vinos de alta gama, marcas líderes de cerveza que lanzan su marca de vino (de uva), terminales de aeropuertos con winebars, nuevos envases, bodegas que innovan con variedades poco divulgadas y que apuestan fuerte para ofrecer a los consumidores algo distinto al Malbec, son solo algunos indicios para reconocer que el vino tiene larga vida, que puede lograr reinventarse y recuperar algunos de los puntos de consumo perdidos en los últimos años.

Pero hay más: hace 20 años la superficie cultivada con vides en el territorio argentino la concentraban Mendoza, San Juan y un puñado de provincias. Hoy, la vitivinicultura argentina se extiende en 19 provincias, casi la totalidad del territorio nacional y la calidad del vino que ofrecen todas es alta, aún con condiciones de suelo y clima que, en algunos casos, son desventajosas.

Las preferencias del consumidor

Según un estudio de la consultora Kantar, solicitado por el Fondo Vitivinícola Mendoza y presentado públicamente en octubre de este año, el consumo de vino por hogar se redujo 3,5 litros entre 2015 y 2018.  Pero la buena noticia es que los números negativos, parecen haber quedado atrás.

 

Según el mismo estudio de Kantar, en los últimos 12 meses 9,4 millones de hogares argentinos compraron vino y en promedio lo hicieron 21 veces en un año. En lo que va del año, el vino recupera consumo en los hogares de nuestro país y, siempre hablando de promedios, los argentinos, cada vez que compran vino, meten en el carrito 1,8 litros.

Kantar revela que el vino tiene para crecer en todos los segmentos de ingresos y en todos los segmentos de precios. Pero también aclara que es importante la innovación que requieren los consumidores, el precio y que la industria entienda que debe extender el portafolios y los formatos para garantizar la accesibilidad del consumidor.

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino