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Hoy la bebida nacional no escapa a la dimensión digital que tiene nuestra vida. Instagram, Twitter, Facebook y otras redes sociales han irrumpido en nuestra cotidianeidad y el vino también vive y se hace ver y notar a través de ellas.

Los años de la pandemia aceleraron el proceso. Iba a pasar, pero quizá no tan pronto. Hoy en el mundo del vino, además de estar en bodegas y vinotecas, tiene su casa en el mundo virtual de las redes.

La verdad es que te puede gustar o no. Lo que no se puede es obviar, porque está pasando. Y quedar afuera de ese entramado mediático, aún difuso y confuso, te transforma en un “outsider”.

Lo interesante, que dentro de la red hoy más usada (Instagram), el vino se llena de historias. Se completa con contenidos. Ya no es lo que ideó simplemente un “experto” en marketing donde su ventana mira hacia el puente de la mujer. Es lo que genera esa botella en un momento determinado, y cómo repercute a cada uno que ve esa historia. Decía Marshall Mcluhan: “El medio es el mensaje”.

El ecosistema vínico

La manera de establecer vínculos con los consumidores ha cambiado. Está mutando a pasos agigantados y lo demuestran las acciones que se concretan todos los días.

Para dar un ejemplo, el año pasado WofA (Wines of Argentina), la institución encargada de promocionar el vino argentino en el mundo presentó una nueva guía online de vinos y bodegas de nuestro país desarrollada junto a Wine Folly, una de las plataformas más importantes de contenidos vitivinícolas del mundo.

redessocialesyvinos03 Redes sociales y vinos.

Si uno pretende ser más específico, puede comenzar a seguir a bodegas y enólogos de la Argentina y en principio, te vas a abrumar de la enormidad que es el mundo del vino. De la profunda diversidad que tenemos para contar y de las millones de historias que hay para conocer.

Periodistas, sommeliers, influencers, y creadores de contenidos están mezclados en este enorme canal de información que habla de terruños, puntajes, bodegas, polifenoles, frutas rojas o maridajes.

Parece un caos, pero no

Lo que en primera instancia parece un mundo plagado de información, fotos, reels, tik toks, historias y demás, es más ordenado de lo que creemos. Tan ordenado que diría que hasta piensa por vos.

El famoso algoritmo de las redes sociales y que también incluye a Google, hace que siempre rotes por los mismos contenidos, o similares. Te muestro lo que te interesa, lo que te gusta y lo que elegís. Eso en el mundo del vino puede ser, en principio, reductivo.

Está de más decirlo pero lo digo: lo que tenemos que buscar tiene que ser contenido de valor, de calidad. Pero al fin de cuentas uno mira y ve lo que quiere. O por lo menos cree que ve lo que quiere.

Entonces si seguimos contenidos de vinos en el mundo digital, seamos infieles. Contribuyamos al caos. No nos quedemos dando vuelta sobre los mismos vinos y las mismas etiquetas.

El mundo digital es enorme. El mundo del vino también.