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Estamos abrumados de Malbec, de la novedad de los blancos, de la innovación y los orgánicos. Pero hay un vino que los domina a todos.

El varietal está en todas partes. En las mayores zonas vitivinícolas del mundo tiene presencia y tiene diferentes caras. Y en la Argentina, gracias a la danza de nuestra cenicienta llamada Malbec, en muchas ocasiones queda relegada, tanto para productores como para consumidores.

Pero al fin de cuenta, los grandes vinos del mundo, las grandes joyas enmarcadas en el planeta vinos mundial tienen en su composición, casi siempre este varietal.

Esta semana, se festeja el día internacional del Cabernet Sauvignon, y más allá de las cuestiones calendarias, que nos fijan las alarmas en el celular, sin dudas hablamos de la uva más importante del mundo.

Un nacimiento místico

En épocas donde las variedades se dispersaron en diferentes geografías, allá lejos en el tiempo, este varietal nació de un cruce entre el Cabernet Franc y el Sauvignon Blanc (Siglo XVII), en el suroeste de Francia.

Cabernet Sauvignon 01 Cabernet Sauvignon

Y goza de ciertos atributos que la vuelven irresistible. Es de fácil cultivo y es resistente a los bichos. Se la banca. Además se volvió fácil de pronunciar, incluso en lugares donde el vino era totalmente desconocido. Y de repente no sólo en esos sitios, sino en tierras productoras donde desplazó a varietales locales. Conquistadora.

Y de a poco fue ganando terreno y seduciendo a productores y consumidores. Empezó a dominar el mundo del vino y estamos en condiciones de afirmar que se trata hoy del Señor de los Vinos.

Ahora en ella se esconde un juego perverso: así como parece relativamente sencillo hacer vinos correctos, lograr grandes vinos es un verdadero desafío. Y ahí está la trampa. Harás buenos vinos. Pero jugar en las grandes ligas, será muy complicado.

Por ahora, de reojo

Si. Las justificaciones son miles. Qué para qué lo vamos a hacer si lo hace todo el mundo. Si hay Malbec, para qué nos vamos a complicar la vida con el Cabernet Sauvignon. Pero mira qué bien se da el Cabernet Franc. Hay que seguir estudiando. Y podría seguir aburriendo.

Claro que tenemos que agradecer al Malbec y todo lo que ya sabemos. Es cierto. Además que tenemos que ser una tierra donde se produzcan vinos innovadores y que resulte propicia para las nuevas tendencias (orgánicos, biodinámicos). Que podemos ser un gran destino gastronómico para acompañar ese crecimiento. Todo eso. Si.

Pero también es cierto que en las grandes zonas vitivinícolas mundiales, siempre estará el Señor de los Vinos. No podemos seguir bajando la mirada. Ya hay algunas bodegas (muy pocas, me sobran los dedos de una mano que se lo han tomado en serio), que están frente a frente con el Cabernet Sauvignon.

Podremos hacer grandes vinos. Podemos ser un destino de moda y llamativo. Podremos hacer un sinfín de cosas.

Pero para ser importantes tendremos que hacer grandes Cabernet Sauvignon. En serio. Más allá de festejar su día.